BIENVENIDOS Y BENDICIONES.

El propósito de este blog, es entretener y enseñar con videos, alabanzas, oraciones, cuentos, juegos, y diseños hermosos con pensamientos y textos Bíblicos.
Entregar, reflexiones, pensamientos, poemas y mensaje relacionados a Dios.
Lo ideal es que encuentren lo que necesitan para entretenerse sanamente y a la vez llevarse un aprendizaje de la vida y de los mensajes de Dios.
Cada día iremos agregando novedades y nuevos mensajes cristianos infantiles.
NUESTRO ANHELO ES QUE LO QUE SE PUBLIQUE SEA DE AGRADO Y BENDICIÓN.
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domingo, 25 de septiembre de 2016

¿DÓNDE ESTÁ EL ÉXITO?...¿EN LO ECONÓMICO, EN LO FÍSICO, O EN LO ESPIRITUAL?...ENCUENTRA TU DESTINO EN EL CAMINO QUE TE LLEVA A DIOS.

Todos soñamos con el éxito. Es nuestro objetivo, o nuestro destino en la vida. 
Para algunos, el éxito consiste en ganar mucho dinero, vivir cómodamente y 
jubilarse sin problemas.Otros sueñan con destacarse en alguna actividad, 
ganar dinero y lograr la admiración de los demás como individuos importantes 
e inteligentes.Hay otros más para quienes el éxito supone la acumulación de 
bienes materiales, sin incurrir en deudas. Tener una casa propia, conducir un 
auto lujoso, poder entrar en una tienda y comprar lo que a uno se le antoje. 
Eso es el éxito.También hay quienes equiparan el éxito con tener una familia 
feliz: una esposa o esposo amoroso e hijos obedientes.Todos albergamos el 
sueño de alcanzar el éxito.La Biblia dice: "Deléitate en el Señor, y Él te 
concederá los deseos de tu corazón" (Sal. 37:4). Es una promesa maravillosa. 
El problema, al parecer, es que esto rara vez sucede. Si ocurriera con 
frecuencia, mucoos gozarían de salud, fortuna y sabiduría, pues es lo que 
deseamos ¿verdad?...¿Por qué, pues, no logramos el éxito si es lo que desea 
nuestro corazón?... ¿Será que tenemos una idea equivocada del éxito?... 
¿Tal vez no hayamos comprendido las condiciones que Dios establece para 
alcanzarlo?...

La primera condición, la única en realidad, es "Deléitate en el Señor". En otras 
palabras, pon a Dios ante todo. Jesucristo dijo lo mismo cuando instó a sus 
discípulos: "Busquen primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas estas 
cosas les serán añadidas." (Mt. 6:33)...
El problema no es carecer de objetivos, sino que éstos sean equivocados.
CUANDO EQUIVOCAMOS NUESTRO DESTINO...

El año pasado Arthur subió a un avión en Nueva York para volar a Melbourne, 
Florida, donde vivía. El avión hizo una escala en Tampa antes de seguir rumbo 
a Melbourne. La azafata pidió a todos los pasajeros que iban a Melbourne que 
permanecieran a bordo durante el breve tiempo que estuvieran en Tampa, ya 
que el vuelo iba algo retrasado.
Arthur estaba leyendo, por lo que no puso mucha atención a lo que sucedía, 
pero se dio cuenta que llevaban más tiempo de lo normal en tierra. Preguntó 
a una de las azafatas qué ocurría.
Hemos perdido a dos pasajeras que van a Melbourne, contestó. 
Bajaron en Tampa por error y, al buscarlas para que subieran nuevamente al 
avión, no las hemos encontrado.
Pocos minutos más tarde, dos damas de edad avanzada subieron presurosas 
al avión. Estaban confundidas y hablaban muy rápidamente en italiano, agitando 
las manos. La azafata las condujo a sus asientos y el avión despegó 
inmediatamente para emprender el corto vuelo a Melbourne, al otro extremo del 
Estado de Florida.

Ya en el aire, la azafata se detuvo junto al asiento de Arthur para contarle lo que 
había sucedido. Las dos mujeres provenían de Italia, y no hablaban nada de 
inglés. Era su primer viaje a los Estados Unidos, donde pensaban visitar a unos 
familiares que vivían en la zona de Melbourne, que les iban a estar esperando en 
el aeropuerto. Se trataba del viaje más largo de su vida, por lo que estaban 
emocionadas... y algo asustadas.
Habían subido al avión en Roma para hacer el largo viaje a los Estados Unidos: 
luego cambiaron de avión en Nueva York tomando el vuelo en dirección a 
Melbourne, hacia el sur. Como no entendían inglés, no se dieron cuenta de que, 
antes de llegar a Melbourne, había que hacer escala en Tampa. Cuando el 
aparato aterrizó en Tampa, se asomaron por la ventanilla, vieron palmeras 
meciéndose bajo el sol de Florida y supusieron que ya habían llegado a su 
destino. 
Se unieron a los que descendieron del avión en Tampa y se apresuraron a 
buscar a sus seres queridos, que habían prometido recibirles en el aeropuerto.
Ni tan siquiera pensaron que aún estaban a 200 kilómetros de su destino. 
Se habían bajado en Tampa pensando que el sueño de toda su vida se cumplía 
por fin, sólo para descubrir que estaban perdidas en un enorme aeropuerto y 
que ninguno de sus seres queridos estaba allí para recibirlas.
Las azafatas las encontraron por fin, aturdidas y vagando por la extraña terminal 
aérea. Sin embargo, cuando trataron de hacerlas regresar al avión, se negaron. 
Creyeron, erróneamente, que las obligarían a regresar a su tierra natal. Alguien 
encontró finalmente a un maletero que hablaba italiano. Este explicó a las 
mujeres que no estaban donde debían estar; sólo entonces corrieron al avión, 
deseosas de seguir hasta su destino final.
A la mayoría de nosotros nos sucede lo mismo. Por alguna razón, tal vez porque 
no entendemos el lenguaje de Dios en la Biblia, nos detenemos en el lugar 
equivocado. Equiparamos el éxito con el dinero, la seguridad y el prestigio. 
No comprendemos que el verdadero éxito se logra cundo satisfacemos nuestras 
necesidades espirituales. Pocos alcanzamos ese éxito supremo, porque nos 
encontramos demasiado ocupados corriendo por el aeropuerto del éxito 
material.
¿Qué nos hace descender en Tampa, cuando lo que realmente necesitamos es
 ir a Melbourne?...
Pueden ser muchas las razones. Quizás no entendamos el idioma. Lo que 
necesitamos entonces es un intérprete, alguien que nos explique las 
indicaciones que nos da Dios. O tal vez alguien nos dio falsas instrucciones.
Quizás te ha cegado la visión de las palmeras. Durante toda tu vida has vivido 
en las montañas y al divisar lo que parece ser el éxito, te invade una sensación 
tan agradable, que decides detenerte en el primer oasis, en lugar de seguir
 hasta encontrar lo mejor que Dios ofrece....

Tal vez, en tu afán por encontrar el éxito, has prestado oídos a quien te ofrece 
un camino fácil, que te lleva a caminar en el error y al fracaso...
Lee la Biblia y escucha a tu corazón...
Éxito, amor, paz, salud, felicidad y bendiciones, para ti que buscas la estabilidad 
en  la vida y en el camino de Dios...

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