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Mensaje de bendición...

Mensaje de bendición...
DIOS TE AMA...

REFLEXIÓN Y ENSEÑANZAS A TRAVES DE UN CUENTO Y MENSAJES DE DIOS...

 

En cada sueño o proyecto tuyo pídele al Señor que ponga su mano y verás que todo se hace mucho más fácil. Verás que todos tus planes se vuelven realidad...
Dios me da fuerzas cuando las necesito y me despeja el camino, cuando aparecen los obstáculos.
Todo el que pide recibe. Todo el que busca encuentra. Todo el que llama, se le abre la puerta. Tenlo presente". Dios.
Nosotros oramos y pedimos a Dios, por nuestros sueños, más Él, entrega a veces no lo que pedimos, pero si lo que es mejor para nosotros, a veces tarda para nuestro tiempo, pero en el momento justo de Él...

Tres Árboles...

Había una vez tres árboles en una colina de un bosque. Hablaban acerca de sus sueños y esperanzas y el primero dijo: Algún día seré cofre de tesoros. Estaré lleno de oros, plata y piedras preciosas. Estaré decorado con labrados artísticos y tallados finos, todos verán mi belleza.

El segundo árbol dijo: Algún día seré una poderosa embarcación. Llevaré a los más grandes reyes y reinas a través de los océanos, e iré a todos los rincones del mundo. Todos se sentirán seguros por mi fortaleza, fuerza y mi poderoso casco.

Finalmente, el tercer árbol dijo: Yo quiero crecer para ser el más recto y grande de todos los árboles en el bosque. La gente me verá en la cima de la colina, mirará mis poderosas ramas y pensarán en el Dios de los cielos, y cuán cerca estoy de alcanzarlo. Seré el más gran árbol de todos los tiempos y la gente siempre me recordará.

Después de unos años de que los árboles oraban para que sus sueños se convirtieran en realidad, un grupo de leñadores vino donde estaban los árboles. Cuando uno vio al primer árbol dijo: "Este parece un árbol fuerte, creo que podría vender su madera a un carpintero", y comenzó a cortarlo. El árbol estaba muy feliz debido a que sabía que el carpintero podría convertirlo en cofre para tesoros.

El otro leñador dijo mientras observaba al segundo árbol: Parece un árbol fuerte, creo que lo podré vender al carpintero del puerto". El segundo árbol se puso muy feliz porque sabía que estaba en camino a convertirse en una poderosa embarcación.

El último leñador se acercó al tercer árbol, este muy asustado, pues sabía que si lo cortaban, su sueño nunca se volvería realidad. El leñador dijo entonces: No necesito nada especial del árbol que corte, así que tomaré éste, y cortó el tercer árbol.

Cuando el primer árbol llegó donde el carpintero, fue convertido en un cajón de comida para animales, y fue puesto en un pesebre y llenado con paja. Se sintió muy mal, pues eso no era, por lo que tanto había orado.

El segundo árbol fue cortado y convertido en una pequeña balsa de pesca, ni siquiera lo suficientemente grande para navegar en el mar, y fue puesto en un lago. Y vio como sus sueños de ser una gran embarcación cargando reyes habían llegado a su final.

El tercer árbol fue cortado en largas y pesadas tablas y dejado en la oscuridad de una bodega.

Años más tarde, los árboles olvidaron sus sueños y esperanzas por las que tanto habían orado. Entonces un día un hombre y una mujer llegaron al pesebre. Ella dio a luz un niño, y lo colocó en la paja que había dentro del cajón en que fue transformado el primer árbol. El hombre deseaba haber podido tener una cuna para su bebé, pero este cajón debería serlo. El árbol sintió la importancia de este acontecimiento y supo que había contenido el más gran tesoro de la historia.

Años más tarde, un grupo de hombres entraron en la balsa en la cual habían convertido al segundo árbol. Uno de ellos estaba cansado y se durmió en la barca. Mientras ellos estaban en el agua una gran tormenta se desató y el árbol pensó que no sería lo suficientemente fuerte para salvar a los hombres. Los hombres despertaron al que dormía, éste se levantó y dijo: "¡Calma! ¡Quédate quieto!" y la tormenta y las olas se detuvieron. En ese momento el segundo árbol se dio cuenta de que había llevado al Rey de Reyes y Señor de Señores.

Finalmente, un tiempo después alguien vino y tomó al tercer árbol convertido en tablas. Fue cargado por las calles al mismo tiempo que la gente escupía, insultaba y golpeaba al Hombre que lo cargaba. Se detuvieron en una pequeña colina y el Hombre fue clavado al árbol y levantado para morir en la cima de la colina. Cuando llegó el domingo, el tercer árbol se dio cuenta que él fue lo suficientemente fuerte para permanecer erguido en la cima de la colina, y estar tan cerca de Dios como nunca, porque Jesús había sido crucificado en él.

La moraleja de esta Historia es:
Cuando parece que las cosas no van de acuerdo con tus planes, debes saber que siempre Dios tiene un plan para uno. Si pones tu confianza en él, te va a dar grandes regalos a su tiempo. Recuerda que cada árbol obtuvo lo que pidió, sólo que no en la forma en que pensaba. No siempre sabemos lo que Dios planea para nosotros, sólo sabemos que:
¡Sus Caminos no son nuestros caminos, pero sus caminos siempre son los mejores!

Es verdad que muchas veces muchos de nosotros pensamos que nuestro futuro a sido hipotecado por nuestros errores, por las circunstancias o por quien sabe que, y de alguna manera pensamos que Dios no nos tiene en cuenta o que han sentido que de alguna manera Dios le da la oportunidad al que esta al lado pero ellos han perdido oportunidades, pero Dios tiene una oportunidad a pesar de que tu hayas perdido todas las esperanzas de ser aquello que creíste que naciste para ser, el señor te puede dar una segunda o tercera oportunidad.
Crédito al autor...
Cada vez que algo me sale mal en la vida, solo suspiro y agradezco, porque sé que los planes de Dios son mejores que los míos y todo pasa por alguna razón.
No limites el tamaño de tus sueños porque todos son posibles, con la determinación, la fe y el apoyo del Señor. Él te da los sueños y los puede hacer realidad.
Cuando ya no puedas más, es el turno de Dios. Ten fe para ver lo invisible y confiar en lo imposible que se hará realidad.
Todo lo que pongas en las manos de Dios se multiplica. Por eso pon tu vida en sus manos y sus bendiciones serán multiplicadas, para ti y los tuyos.